El tratamiento se realiza según la orientación médica, en la cual se suele recomendar el uso de antibióticos, como azitromicina, hasta por 3 semanas. Como alternativa a este medicamento, el médico puede indicar el uso de doxiciclina, ciprofloxacino o trimetoprima con sulfametoxazol.
El uso de antibióticos se realiza con el fin de combatir la infección y favorecer la recuperación de las lesiones, además de prevenir infecciones secundarias.
En el caso de las lesiones más extensas, se puede recomendar la extirpación de las mismas mediante cirugía. Asimismo, durante y después del tratamiento, es importante realizar exámenes periódicos para verificar cómo el organismo está reaccionando al mismo y si se están eliminando las bacterias. Se indica también que la persona que está en tratamiento no mantenga relaciones sexuales hasta que se identifiquen los microorganismos, con la finalidad de evitar el posible contagio de otras personas.