Al tratarse de una infección bacteriana, la vaginosis se trata con antibióticos. El más común es el Metronidazol, aunque también se recomendaría la Clindamicina, el Tinidazol o el Secnidazol. Estos pueden ser en forma de pastillas, cremas o cápsulas que se colocan en la vagina.
Si hablamos de una mujer embarazada, entonces sólo podrá tomar el tratamiento en pastillas para evitar causar efectos dañinos sobre el feto.
La enfermedad suele desaparecer en 2 o 3 días tras el tratamiento, pero es importante seguirlo durante 7 (o lo que recomiende el médico).