¿QUÉ ES?
La cervicitis es una inflamación del cuello del útero, el extremo inferior y estrecho del útero que termina en la vagina.
Entre los posibles síntomas de la cervicitis se incluyen el sangrado entre los períodos menstruales, el dolor durante las relaciones sexuales o el examen pélvico y el flujo vaginal anormal. Sin embargo, también es posible tener cervicitis y no sufrir ningún signo ni síntoma.
A menudo, la cervicitis es el resultado de una infección de transmisión sexual, como la clamidia o la gonorrea. La cervicitis también puede desarrollarse a partir de causas no infecciosas. El tratamiento exitoso de la cervicitis implica tratar la causa subyacente de la inflamación.
La mayoría de las veces, la cervicitis no provoca signos ni síntomas, por lo que solo te enterarás de que tienes la enfermedad después de que el médico realice un examen pélvico por otro motivo. Si tienes signos y síntomas, pueden ser los siguientes:
- Grandes cantidades de un flujo vaginal inusual
- Micciones frecuentes y dolorosas
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Sangrado entre períodos menstruales
- Sangrado vaginal después de las relaciones sexuales no relacionado con el período
- Infecciones de transmisión sexual. Casi siempre, las infecciones bacterianas y virales que causan cervicitis son de transmisión sexual. La cervicitis puede aparecer como resultado de infecciones de transmisión sexual frecuentes, como la gonorrea, la clamidiosis, la tricomoniasis y el herpes genital.
- Reacciones alérgicas. Una alergia, ya sea a los espermicidas o al látex de los preservativos, puede provocar cervicitis. Una reacción a productos de higiene femenina, como duchas y desodorantes vaginales, también puede generar cervicitis.
- Crecimiento excesivo de bacterias. Un crecimiento excesivo de algunas de las bacterias normalmente presentes en la vagina (vaginosis bacteriana) puede causar cervicitis.
Cervicitis. Con la cervicitis, el cuello del útero se enrojece y se irrita, y puede producir una descarga similar al pus.