Para el diagnóstico de la cervitis, se realizará una inspección del cérvix, valorando la presencia de enrojecimiento, hinchazón y exudación de líquido entre moco y pus que se enviará al laboratorio para su posterior análisis. En ocasiones, es posible que salga sangre debido a la inflamación del cérvix.
En el laboratorio se podrá realizar una inspección del flujo bajo el microscopio (en busca de algún microorganismo) o una citología.
En raras ocasiones se presisa una colposcopia y biopsias de útero.